Disidencia y Campo: una práctica material

Retomamos los apuntes que tiempo atrás enviamos para ir pensando en la manera de trabajar juntos durante CAMPO.

Lo primero es considerar cómo articularemos el salto entre sembrar y cosechar, es decir, entre trabajar puertas adentro y luego abrir a un público determinado. ¿Cómo deseamos que ocurra este salto? ¿Es un salto o simplemente consiste en atravesar un campo y acompañarnos en la trayectoria?

Todos sabemos cuáles son las dinámicas que se activan cuando un proceso de investigación y creación se enfoca hacia su presentación. “Producir algo” siempre es una meta determinista modelada por una constelación de expectativas. Hacer desde la proyección implica dejar de escuchar lo que está pasando: la propia experiencia de “estar en”, de experimentar la implicación. No se trata de desestimar el hecho de crear algo que pueda ser compartido con otros, más bien, de no perder de vista sus perversiones intrínsecas. A lo mejor se trata de jugar a subvertir la naturaleza de la producción. ¿Jugar a producir para nada, por ejemplo?

¿Qué queremos darnos durante estos días?

¿Cómo queremos des/ocupar el tiempo que estaremos juntos?

¿Para hacer qué y cómo?

Existen varias opciones que hemos de considerar a la hora de pensar el procedimiento de trabajo que llevaremos a cabo:

  1. trabajar durante los días de laboratorio con el objetivo de crear una serie de cosas más o menos ‘presentables’ a lo largo de los 3 días en los que la obra (en obras) sucede. Lo cual quizá nos situaría en el lugar de la producción más que en el de la experimentación.

  2. compartir materiales para dejar que los mismos creen ciertas constelaciones que a su vez puedan ser ‘programables’ a lo largo de los 3 días. Desde una peli, a una lecture, a una conversación a una acción determinada…tipo ‘nos enrollan estos materiales y los compartimos con vosotros’.

  3. que nos tomemos muy en serio (no por ello con una buena dosis de sentido del humor, audacia y curiosidad) los dos conceptos del proyecto, CAMPO / DISIDENCIA en relación a un posible desplazamiento (¿literal?) de la escena para el que, como habréis leído, se posicionan también el concepto de ‘coreografía, coreo-escena y movimiento’. Esta opción implicaría establecer un procedimiento de trabajo cuyos objetivos, pasarían por compartir y cruzar materiales y producir cosas concretas y además, generar e inventar prácticas y herramientas desde la performatividad y la experimentación de esos mismos conceptos a través del cuerpo, la palabra, los objetos y todas aquellas materias físicas o inmateriales con las que contemos.

En este sentido (como de las en las opciones 1 y 2) no se trataría únicamente de hacer una interpretación previa y reduccionista que sería presentada posteriormente, ni de compartir información que cualquiera puede adquirir para compartir en una falsa situación de ‘pensar juntos’ -y digo ‘falsa’ porque no estaríamos en las mismas condiciones si pretendemos trabajar durante 10 días para después crear un espacio compartido con personas que vienen por primera vez…a no ser que te hagas un ‘open space’- sino que implicaría:

  1. ‘Materializar’ estos conceptos y ponerlos a trabajar / jugar dentro de los parámetros con los que contamos o queramos darnos.

  2. Entrar en un campo de experimentación incierto, pero ciertamente cultivable (como dice la propuesta original) puesto que no sólo generaríamos conocimiento respecto a los intereses del proyecto, sino que los mismos, estarían atravesando el propio ‘lenguaje (coreo)-escénico’ lo que motivaría la experimentación con un lenguaje por hacer, habitar, hablar…

  3. De este modo, no sólo hablaríamos de “la escena en curso”, como si lo que nos interesara fuera el curso y, por el contrario, la escena fuera una cosa dada; sino que el curso comportaría una escena deviniendo ‘disi-escena’, un micro-cultivo (quizá) balbuceando un lenguaje para el que no tenemos gramática aún, tan sólo, su potencia y para el que no nos quedaría otra, que darle voz y cuerpo e inventarnos los medios para poder hacerlo.

En la práctica pensamos que esta propuesta nos llevaría a un procedimiento bastante simple y que, quizá esa debería de ser su premisa básica, ‘simplicidad’. Cosas que podemos hacer:

– Hacernos la pregunta ¿De qué y cómo disentimos? Pregunta que puede ser respondida respecto al contexto en el vivimos y trabajamos o respecto a una situación o idea concreta…etc.


– Analizar, reflexionar sobre la etimología de las palabras ‘disidencia y campo’ y extraer posibles herramientas que las pongan en práctica con el cuerpo y otr*s.

– Reflexionar sobre como ‘disidencia’ se relaciona y/o articula en tu trabajo /contexto y qué preguntas abre como modo también de generar conocimiento respecto a la pregunta ¿de qué y cómo planteas la disidencia? Una vez recopiladas las diferentes herramientas y prácticas de los puntos anteriores, darnos una hora o el tiempo necesario, para ‘disentir de la mesa’ (o cualquier otro objeto que nos haya acompañado durante esas sesiones).

– Disentir de esta situación; 
disentir de este lugar
; disentir de este baile; 
que el baile disienta de tí…etc 
Cada día llevamos a la práctica y experimentamos ‘de qué y cómo disentir’ (con el concepto de ‘campo’ aplicaríamos el mismo procedimiento).

Supongo que no hemos de excluir ninguna de las demás opciones (ya que posiblemente estarán todas). Intuyo que, si queremos practicar literalmente como sería un movimiento = disidencia = desplazamiento de la escena- tampoco debemos excluir su propio anclaje, la tribuna. Como tampoco hemos de descartar el echo de que los espacios de difuminación, vagos y multidireccionales, los espacios que (como este proyecto pretende) incluyen el dentro y el afuera y todas esas cosas, exista como algo de lo que (a veces) puede carecer: posición, situación, práctica transformadora respecto al lenguaje, es decir, el medio a través del cual, tiene lugar.

A nuestro juicio, esta propuesta (no por ello definitiva) apunta a un lugar de práctica material. Una propuesta que lanzamos para ver qué nos da qué pensar y qué elementos nos inspiran para poner en el campo de juego, elementos que por ahora son, el espacio físico del teatro Pradillo, nuestros cuerpos, deseos, preguntas y conocimiento, los 13 días de trabajo y ese reto de hacer una obra -en obras- durante 3 días consecutivos….por decir algunas materias…

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