Sobre el concepto de travesura

EL CONCEPTO DE TRAVESURA

La travesura es un derrape, un volantazo que nos saca de la trayectoria de la línea recta. La travesura es lo contrario a alcanzar la meta, es un fracasar en ese intento de hacerlo como estaba previsto y permitirse el lujo de alcanzar algo de manera imprevista. Un lanzamiento travieso es aquel cuya trayectoria se desvía de forma inesperada y el proyectil no alcanza su objetivo programado. Ahora bien, ¿cómo contextualizar la travesura en relación al poder?

La travesura nos invita a pensar en el poder, no ya desde la perspectiva de la dominación y ocupación de posiciones estáticas, sino desde la perspectiva de la capacidad y habilidad para atravesar un dominio del poder estimulando movimiento y cambio. La travesura trastea, genera confusión cambiando el orden de las cosas, produciendo carambolas y, en definitiva, permitiendo el acceso al caos. La travesura invita a un juego de estimulación y desplazamiento en lugar de a un juego de dominación e inmobilismo. El poder de la travesura es poder atravesar el poder. La travesura evita la tentación de quedarse mucho tiempo ocupando una posición de poder; no quiere dominar; es dinámica y no estática. La travesura opera como un agente doble, enmascarado y escurridizo que de repente estimula el cambio, invita al movimiento poniendo las cosas patas arriba revolviendo las posiciones estáticas y desplazándolas. El poder del agente travieso es el de transformar el espacio de dominación en un a pista de baile.

Un baile travieso es una práctica transformadora porque posee el elemento de la malicia en su forma lúdica. Un baile travieso es un baile molesto que potencialmente puede doler y generar problemas porque saca de sus casillas a aquellos que estaban acostumbrados a la comodidad de ocupar siempre la misma posición. Un baile travieso puede acabar mal. Sus trayectorias no son predecibles y se salen de la raya, es decir, se desvían y disienten de las trayectorias normativas y estándar sin cumplir sus exigencias ni satisfacer sus expectativas. La travesura es un proyectil que cambia inesperadamente su trayectoria y, por lo tanto, no da en el blanco.

La travesura mantiene viva la capacidad de sorprender a los otros y sorprenderse uno a sí mismo. Un lanzamiento travieso provoca resultados impredecibles. La travesura es un „de repente“ pasa algo que no estaba en el guíon. Un lanzamiento travieso genera un tiempo de emergencia donde sucedan ocurrencias inesperadas que exijan a su vez una acción inmediata: es ahora o nunca. La travesura interviene para que las cosas no permanezcan en la catástofre de la perpetuación y del inmobilismo.

El niño que juega es la máxima expresión de la potencia del ser travieso: la capacidad para cambiar el order de las cosas. Unos niños que juegan tienen el poder de transformar el espacio del dominio normativo en un campo de juego, en una pista de baile. Su poder es el de ser iniciadores del juego, proponer juegos. Bailes traviesos son bailes que no han recibido una invitación sino que se infiltran por los poros, las fisuras, las heridas de las estructuras de poder. Una coreografía traviesa no organiza dominios de influencia sino infiltraciones, aumentar el nivel de porosidad y permeabilidad en la estructura. La misíon es obtener acceso dentro del dominio atravesando por en medio y lanzando problemas con el fín de cambiar el orden de las cosas. La travesura amplifica los errores de un sistema, cancelan la catástrofe de las certezas obsoletas.

travesura

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